Hoy es un día muy especial donde
celebramos la fidelidad de Dios sobre nuestras vidas, esa
fidelidad en la que se ha comprometido desde
siempre a lo largo de toda nuestra vida, especialmente a lo
largo de mis 25 años de votos perpetuos. hoy también
celebramos la entrada al cielo del Papá de Malena
también por la fidelidad de Dios y también por su sí de
cada discípulo, por su sí de cada uno de la
familia Misionera Verbum Dei .Cuanto tenemos que
agradecer a Jesús por su sí sobre nuestras vidas,
un sí eterno.
Por eso nuestras vidas es un sí no
solo a nuestro mundo, sino que es un sí por generaciones.
Cuando el Señor me llamó estaba
pensando en todos su hijos y se comprometió conmigo comprometiéndose
con cada uno de ustedes.
1.EL
SEÑOR NOS LLAMA A SEGUIRLE COMPROMETIENDOSE CON NUESTRA VIDA
“Yo estoy
contigo te acompañaré a donde vayas, no te abandonare hasta cumplir
todo lo que te he prometido” Gn 28, 14-15
Me prometió un vida feliz, plena con
Él, es lo que hoy te promete a ti, me prometió formar un matrimonio
eterno “me casaré
contigo en fidelidad y conocerás al Señor” (Os 2,16)
Y ha sido fiel, este sí que puso en
mi corazón hoy lo continúa poniendo y lo mantendrá de generación en
generación. Que horizonte tan grande el de nuestra vida, que
trascendencia.
2. Hoy
como a Pedro me invita y te invita
a entregarle nuestra vida
Jesús ve a Pedro
despistado como estaba, y te dice como a él, “Déjame
tu barca así como está porque yo la necesito te
la voy a colmar de amor , de mi presencia,
porque yo voy hacer tu piloto, voy a
guiar tu vida, porque yo a través de ti voy a
enseñar a multitudes, desde tu vida”
Y así lo ha hecho y lo
continuará cada vez que des un paso de confianza, “dejando
que sea Yo, el Maestro, quien hable en ti, quien
ame en ti , quien ore en ti”.
Esta experiencia la vivimos en la oración
cada uno, en la medida que vas orando con Jesús te va haciendo discípulo suyo,
desde que tú te levantas vas tocando raíz, vas ahondando ves que es Él, boga mar adentro donde estemos tu y
yo solos, “desde este a solas yo te voy a ir indicando por donde” ,
es en la Palabra donde Jesús va prendiendo nuestro corazón, nuestra
vida, prendiendo el corazón del que lo escucha y le hace discípulo, allí me va
endulzando me va haciendo discípulo y formador de discípulos.
Estas dos semanas hemos estado meditando
el ejercicio de Cruz, hoy vamos a profundizar en el ejercicio de oración.
Desde la oración arranca el compromiso, no
“mi compromiso” o “porque me tengo que comprometer” porque eso me da miedo, no
puedo ni nombrar la palabra compromiso, pero se trata de entender que quien
hace el compromiso contigo es Dios y lo hace a través de nuestras vidas de las
misioneras, de las responsables de las escuelas, nosotros solo somos sus
instrumentos.
Es Él, es dejarle mi vida para que Él se
pueda comprometer, El nos llama a seguirlo comprometiéndose con nuestra vida
con ese sí que ya has dado, porque no es la primera vez que estas aquí, hay una
cadenas de “sis” anteriores. El dice Yo me voy a comprometer a acompañarlos
hasta el final. Yo estoy contigo y no te abandonaré hasta cumplir lo que te he
prometido, El Señor nos ha hecho muchas promesa y todas las ha cumplido,
nosotros no daríamos un paso si no experimentáramos una chispa de la felicidad
que Dios nos da , no daríamos un paso si no lleváramos un camino de oración, en
la oración nos vamos ejercitando y vamos haciendo de nuestra vida una vida
orante, si tu llamas a una persona del mundo y le hablas de compromiso te va a
decir “espera un momentito”, ese compromiso empieza en la oración . La
oración nos va llenando el corazón de pequeñas opciones, si El no nos llama,
imposible comprometerse.
3.MANTENDRÁ SU ALIANZA POR
GENERACIONES CONSAGRÁNDOSE PARA QUE YO ME CONSAGRE
Esta alianza que el
Señor hizo hace 25 años con mi vida hoy la
hace contigo y nos promete mantenerla para
siempre
“Mantendré mi alianza
contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como alianza
perpetua”.
Esta alianza que hace desde
esa relación amorosa con cada uno de nosotros. Es en la
oración diaria que el Señor la renueva, y
ruega al Padre por cada uno de nosotros consagrándose para
que yo me consagre cada día. Y a la vez
muchos se consagren a Él. La oración es un trato con Dios
como en el matrimonio, necesito dialogar, dejar a Dios hablarle a mi corazón,
no son monólogos, es la escucha de Dios a través de la Palabra.
En la oración, Él te va hablando,
enamorando, atrayendo encendiendo el corazón. El es como el amigo inoportuno,
que toca mi puerta y no se va hasta que le haga entrar, Ahí va a estar.
Hoy en mi oración le decía
a Jesús gracias porque en ti encuentro mi apoyo , encuentro
mi roca, mi seguridad, tu amor es lo que me sostiene cada día , cada paso
que me pides en la oración tu lo das delante, no me
impones ninguna carga al contrario lo asumes todo
para que yo viva feliz, siendo Jesús mi camino, donde
no voy sola voy en su compañía, junto con toda una
familia Verbum Dei. Donde me llamas a crear comunión, desde
el perdón desde la misericordia.
4. NOS
PROMETE UN GOZO QUE ES SU MISMO GOZO
“Participen de mi alegría y sean
plenamente felices”
Hoy como el salmista puedo decirte:
“Señor Dios fiel se
me alegra el corazón mis entrañas saltan de gozo, me enseñarás un camino
de vida, me llenarás de alegría en tu presencia, de gozo eterno a tu
derecha.”
5.
HACIÉNDONOS PARTICIPES
DE SU MISMA MISIÓN DE FORMAR DISCIPULOS POR TODO EL MUNDO
Jesús nos une a su gozo
de vivir la misma misión. Con un mismo proyecto de vida, formando
discípulos por todo el mundo, hoy Jesús nos vuelve a
entregar la antorcha de la misión.
Recordaba esta experiencia que
Jesús hizo un día a mi vida
“Alégrate porque tendrás
más hijos que la casada, ensancha el espacio de tu tienda.
Despliega todas tus capacidades que te doy, clava
bien tus estacas, vive unida a mí...Porque te extenderás a derecha
e izquierda, tu descendencia heredará naciones.”
Hoy esta antorcha la quiere pasar
también a ustedes, y El te da la antorcha de la misión, te doy mi
antorcha para que tú seas discípulo, a misionera para que hagas otros
discípulos vayas y les enseñes lo que yo les mando Yo voy a estar contigo
hasta el final, les voy a acompañar.
El llamado nos lo hace a cada uno,
personalmente, poder decir gracias Señor porque me llamas y te alegras de que
haya dicho que si, Él me regala ese gozo que es su mismo gozo, es una alegría
porque en la medida que vas teniendo esta amistad con Jesús nos da una alegría
que no se compara con los placeres del mundo, es el mismo gozo porque Él va
ganando mi vida.
Vayan por todo el
mundo y hagan discípulos míos enséñenles todo lo que yo les mando yo
estaré con ustedes siempre hasta el final del mundo.
Esta es nuestra garantía que no
estamos solos, su presencia nos acompaña, y nos acompañará siempre, esta
presencia de Jesús es lo que me hace
vivir en esta intencionalidad de formar discípulos,
gracias porque eres tu cada día que
proyectas mi vida, te doy gracias por tu si por tu fidelidad. La
fidelidad a Dios va en consonancia con que tu le des la vida en la oración
diaria el seguimiento se hace abandonándose. La comunidad te ayuda, te propone
esto medios de compromiso para que te alimentes; hoy nos hace participes
de su mismo gozo y es cuando le entregamos la vida es cuando le decimos “Jesús
cuenta conmigo”
Hoy te entrego mi vida y la vida de
cada uno de tus discípulos que hoy a la vez te dicen
sí a tu seguimiento, para que sea un si por generaciones.
Que María nos acompañe con su si para
poder decir si por generaciones.
