sábado, 25 de enero de 2025

TRANSFIGURACION DEL SEÑOR


06 de Agos

Evangelio Orado


El Espíritu Santo, que sabe lo que nos hace falta, nos empuja a buscar, a subir «al monte», donde acontece el encuentro luminoso con Jesús.
Necesitamos una experiencia de silencio, para que nuestra fe en Jesús se fortalezca. Solo un encuentro personal y amoroso con él nos llevará a vivir la vida de cada día con compromiso y esperanza.
Jesús, ante nosotros, se nos muestra como luz y llena nuestras noches de claridades. El cansancio por los problemas cotidianos, el dolor ante un mundo tan herido, el no entender la cruz, la desesperanza ante el futuro…, todo se ilumina con su presencia.
¡Estar con Jesús en el silencio del monte! ¡Cuánto necesitamos respirar el aire de su Espíritu!
“Vamos contigo, Señor, al monte y al collado donde mana el agua pura”.

DEL EVANGELIO DE SAN MARCOS 9, 2-10

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
«Levantaos, no temáis».
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:
«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».


¡Qué bellas estas palabras del Padre, que invitan a dejar sitio a Jesús!
Nuestras búsquedas, orientadas hacia Jesús, para descansar en él: «Este es».
Con el oído abierto para escucharle hasta el fondo y percibir en cada una de sus palabras el amor que nos tiene y la paz que deja en la interioridad.
Escucharle para poder seguir sus pasos, con una misión: estar cerca de los que sufren.
Tanto como subir, importa bajar. Para ello, Jesús nos levanta y nos ayuda a superar los miedos. «Levantaos, no temáis. Abandonaos con toda sencillez en el misterio de Dios. No os inquietéis».
«Con libertad y alegría se ha de andar el camino», nos dice Teresa de Jesús (Vida 22,12).
Bajar y entregar vida a los hermanos que sufren y están angustiados.


Nos dice san Juan de la Cruz:

«Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí, tú, ¡vida mía!,
aquello que me diste el otro día:
El aspirar del aire,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donaire,
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena.
Que nadie lo miraba,
Aminadab tampoco parecía,
y el cerco sosegaba,
y la caballería
a vista de las aguas descendía»

(Cántico B 38.39.40).

CANTO: ALLÍ ME MOSTRARÍAS, Luis Miguel Sánchez (ocd). CD: Cántico Espiritual, nº 13.

ORACIÓN

Gracias, Padre.
En tu Hijo nos lo has dicho
y dado todo. Gracias.
Como tú, Jesús,
siempre como tú.
Contigo y en ti.
Gracias, Jesús.
Tú siempre vienes con nosotros.
Nos amas. Ahí está todo.
«Que también nosotros podamos ser transfigurados por el Amor»

(Papa Francisco, Ángelus, 1 de marzo de 2015).

CIPE

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LA MIES ES MUCHA Y LOS OBREROS SON POCOS


Mi nombre es Gladys;soy discípula de la  familia misionera Verbum Dei  nuestro Padre Dios elige a sus hijos, nos enseña a perder el temor o miedo con sencillez, paciencia,y ser perseverantes de acuerdo a su palabra para dar testimonio
Desde niña he sentido que nunca he estado sola, en todo momento JESÚS ha estado a mi lado, como mi ángel, mi compañero, mi amigo fiel, vengo de un hogar católico; mis Padres me inculcaron que primero es DIOS; agradecerle todos los días por todas las maravillas que nos regala, en nuestro diario caminar.
Recuerdo también que íbamos a misa los domingos, pero como niña no entendía lo importante que era su palabra.
Un día me hablo Jesús a través de la Virgen María, muy cerca de mi oído me dijo: No temas, pues Yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo; y te sostengo con mi brazo victorioso.
Me acuerdo como si fuera ayer que no entendía quien me había hablado; no comprendía muchas cosas, pero nunca he dejado de ir a misa; quizá por cumplir ó costumbre de mis Padres; pero un día con lágrimas en mis ojos; me acuerdo claramente que fue en la Iglesia María Auxiliadora que le pedí a la Virgen conocer profundamente a su hijo Jesús; porque sentía que la vida era distinta, que no solamente era ir a misa y escuchar la liturgia, la misma que a través de mi atención en la escucha me faltaba meditarla, comprenderla y vivirla. (Porque todavía no conocía la Comunidad Verbum Dei).
Un día menos pensado puso Dios en mi camino a una amiga (Jessica), que me hablo de la Comunidad Verbum Dei; y sin que ella me invitara le dije vamos; Al llegar  a la Comunidad fue una experiencia muy agradable, desde ese día sentí que mi vida cambio; DIOS ME TRANSFORMO; es verdad como dice su palabra tenemos que volver a nacer; antes tenía un carácter muy fuerte, quería que todos en mi casa hicieran lo que yo decía; mi trabajo lo realizaba por cumplir; mi vida no tenía sentido; vivía por vivir.
Ahora agradezco a Dios, esta trasformación; empezando por mi hogar, hay un calor de Paz, comprensión, y amor: Yo se que él siempre está en el centro de nuestra familia; mi trabajo lo realizo con amor; encontrarme con él todas las mañanas para dialogar me fortalece; a veces se nos pasa el tiempo sin sentirlo; porque ahora si puedo decir TE CONOZCO PADRE; CREO EN TI; porque me dirigiste estas palabras:  Gladys ven enseguida a la casa del Alfarero (Comunidad Verbum Dei); allí te comunicaré mi palabra. Y allí lo encontré trabajando mi vida; moldeándola a su gusto. Aquí en este hogar de oración; nació mi FE; sentí que Dios derramo su Gracia sobre mí, porque la Fe es un regalo que Dios nos da gratuitamente; Dios nunca niega este regalo cuando se le busca sinceramente y se le pide con humildad.
Pido al Padre que siempre ilumine nuestros caminos, que me enseñe a organizar mi tiempo para cumplir  con la misión que me ha trazado en su proyecto.
El Señor nos llama y nos invita a seguirle de cerca:  “porque la mies es mucha y los obreros pocos”…  No hay nada más lindo y apasionante que dar la vida por Cristo!!