miércoles, 22 de octubre de 2025

TESTIGOS DE FE DESDE PORTUGAL

Hola  hermanos en esta querida FaMVD en el otro lado del mundo. Es con mucha alegría que comparto con vosotros la llamada que Dios me hizo .
Conocí la comunidad cuando tenia solo 17 años pero a pesar de nuevo, tuve una experiencia fuerte de Encuentro con Dios Padre. Algún tiempo después hice un fin de semana de ejercicios y ahí sentí con fuerza el llamamiento a seguir a Jesús de muy cerca y a ser misionero. Me acuerdo que estaba muy enamorado de Jesús y que tenía una conciencia muy permanente de que El estaba en mi corazón y eso, de verdad, nos quita nuestros miedos y limites y nos impulsa mas allá…
Compartí estos sentimientos y la llamada que sentía a ser misionero, pero el misionero que me acompañaba decía que mi primer repto era ser misionero en mi familia y en la universidad, a demás era muy joven y estaba empezando una carrera en la universidad…
Fui estudiar en la universidad y a pesar de la distancia, casi 600 kms, fui manteniendo el contacto con  el Verbum Dei. Ahí, no había ninguno grupo de jóvenes cristianos, lo que me ha dejado muy triste…
Pero sentía fuerte esa “vena” misionera que me impulsaba a construir un ambiente donde pudiera cuidar y crecer en la experiencia de Jesús. Empecé a compartir con mis compañeros de estudios que también tenían ganas de hacer algo y decidimos organizar una convivencia con la ayuda de los misioneros. Y después de esta convivencia fuimos creciendo y haciendo un camino en la oración. Mientras estudiaba participaba en la diócesis en la Pastoral Juvenil y Vocacional. Eso me hizo conocer otras comunidades y valorar más nuestro carisma. De verdad que en estos años de estudios pude tener una experiencia muy rica y fecunda de misión…
Después de terminar mi carrera de profesor de matemáticas, y a pesar de la buena experiencia de trabajo en el ultimo año de carrera, como continuaba con una fuerte inquietud misionera, decidí hacer una experiencia de un año y fui a vivir con los misioneros en Oporto. Fue una buena experiencia, muy rica en oración y en vivencia comunitaria… pero en la hora de dejar todo e iniciar el curso de formación no fue fácil. Alejarme de todo y de todos, volver a estudiar mas 6 años (curso de formación y teología), lanzarme en la misión en un país desconocido… Estas eran algunas de las dificultades que sentía que me destrozaban por dentro…porque en el hundo mi vida me había probado que  yo ya tenía lo que el mundo necesitaba: la experiencia de un Dios que era Padre e para compartir eso no era necesario mucha teología ni alejarme de mi país. Al demás se perdiera mi juventud estudiando cuando me podaría hacer realmente participe en esta misión que El Padre me había confiado? Y después ir tan lejos, si a mi alrededor el mundo también está huérfano de Padre? Pasé algunos años pediendo a Dios la fuerza para conseguir desprenderme de todo, pensaba que mi oración no era suficientemente autentica y por alguno tiempo sentía que en mi vida no estaba siendo fiel a la llamada que Dios me hacia. Mientras hacia todo esto proceso de discernimiento, tenía un fuerte ritmo de misión y tambien buenas experiencias de trabajo…
El tiempo iba pasando y yo me sentía verdaderamente un misionero en el mundo, en el medio de mis ambientes, en las personas da la comunidad, en mi familia, mi realidad laboral… y de verdad que era una persona que se iba realizando en mi forma de vida… pero en el hundo de mi corazón había el sentimiento doloroso de infidelidad a Dios por no ser consagrado como misionero de la Fraternidad… Por eso decidí hacer unos ejercicios más largos donde pudiese hacer un discernimiento más sincero y con más disponibilidad interior para “hacer lo que El me diga”, aunque me fuera difícil… Y con esto espirito de abandono en las manos del Padre y confiando que lo que El me pidiese era lo mejor para mi empecé estos ejercicios. En esta actitud de abandono en sus manos y con el profundo deseo de ser fiel a su llamada pudo escuchar en mi corazón que lo que El quería de mi no era una opción de vida más radical, si no que viviera mi vida con más radicalidad. Sentí que lo que el quería de mi no era que estirase mi vocación, si no que viviera mi consagración con plena radicalidad, con plena intensión misionera pero desde el mundo… Desde ahí que se tornó más claro que mi vocación era de Misionero Laico Consagrado en la Familia Misionera Verbum Dei. Sentí en mi corazón que esto modo de vida no era una respuesta limitada o menos generosa a la llamada de Dios a ser misionero en la Fraternidad VD pero que era una llamada distinta y eso me ha dado mucha Paz.Hoy tengo 34 años, doy clases de matemáticas, vivo muy cerca de los misioneros, estoy muy comprometido en la misión de la comunidad sobretodo con los juveniles y puedo decir que soy una persona profundamente feliz… Este año voy a renovar mis promesas de consagración por tercera vez… y a cada día, a cada paso, a cada repto que Dios me regala en mi vida me hace crecer en la certeza y en la transcendencia de esta vocación para a FaMVD y para el mundo…Bien hermanos, deseo que esto compartir vos pueda servir para conocer mejor esta realidad nueva en la FaMVD. Un abrazo muy forte en Cristo P.S. Me gustaría poder compartir más  con quién quiera conocer o saber más… mi email es rui_leal@hotmail.com

Que el Señor os encuentre trabajando CENTRO MISIONERO DE LOECHES

lunes, 11 de agosto de 2025

Concierto en vivo: Tu si por generaciones

ESPIRITUALIDAD DE COMUNION

Una comunidad de fe solo pueda dar testimonio desde una espiritualidad de comunión. Los invito a que lo puedan reflexionar . Es muy bonito. Y que El Espíritu nos dé ese regalo de vivir la comunión. Es lo que nos hace testigos de fe. 

Espiritualidad de comunión (Del documento Novo Millennio Ineunte, Juan Pablo II, 2000) NMI 43.
Que significa  vivir una Espiritualidad de comunión? 
significa ante todo :
*una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado. 
Capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como « uno que me pertenece », para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad.
* Capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un « don para mí », además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente.

domingo, 10 de agosto de 2025

FELIZ FIESTA DEL SÍ DE MARÍA-LIMA PERÚ

ERES MI APOSTOL




Mi nombre es Susan, soy parte de la escuela de iniciación de apóstoles de la capilla de la UNI. Siempre he tenido a Dios presente en mi vida, pero  tal vez no de la manera adecuada, hablaba con él pero no sentía que me escuchara, muchas veces llegaba a pensar que no estaba conmigo. Hasta que un domingo nos fuimos de paseo con la comunidad Verbum Dei, fue un día muy bonito, ya casi al final del día nos habíamos reunidos todos en el comedor en la que cantamos, jugamos y oramos. Las hermanitas nos regalaron unas tarjetitas, en las que venían escritas pequeñas partes de la biblia, una pequeña parte que estaba escrita en la mía era: “JESÚS LE DIJO: << TAMPOCO YO TE CONDENO. VETE Y EN ADELANTE NO PEQUES MÁS>>”. Al leer estas pequeñas líneas me conmoví mucho, ya que durante mucho tiempo pedía al Señor su perdón ,por ciertos errores que había cometido, pero no hallaba respuesta y al leer esas líneas sentí que Dios me hablaba directamente y me decía que me perdonaba por todo,  que me estaba dando una nueva oportunidad para hacer bien las cosas. Luego nos regalaron otra tarjetita más y en ella decía: 

“SI ME PERMITES… ¿PUEDO DIRIGIR TU VIDA?”

 Al leer eso me sentí muy feliz, Dios estaba entre nosotros ese día. Ese día escuché con mucha claridad a Dios, escuche su llamado, me invitó a amarlo, a que sea parte de mi vida diaria. Ese día entendí que él siempre está con nosotros, que siempre está acompañándonos aunque nosotros a veces digamos que no. Él  tiene un amor infinito para  darnos a todos nosotros. Desde entonces Dios está presente en mí día a día, cada día me muestra su gran amor y majestuosidad. Haber permitido que el Señor sea parte de mí vida me ha ayudado mucho, me ha ayudado a ser más paciente con mi familia y amigos, a no juzgar rápidamente a las personas sino a tratar de comprenderlas y aceptarlas como son, ya que Dios nos ama y nos acepta tal y como somos. Y también me ha ayudado en mis estudios como al exponer ante varias personas por ejemplo; cuando fuimos a invitar a otros jóvenes a sus aulas de clases por primera vez pude hablar fluidamente y no sentí ese nerviosismo que tengo al exponer, y  todo gracias a Dios, porque hablar de Él es hablar de amor.
Al iniciar la escuela de iniciación de apósteles, me acordé del lema de mi grupo de cuando fuimos de paseo, que era: “Con oración, testimonio y predicación hacemos una gran misión.” En ese entonces no lo entendí, pero ahora sí y sé que ese lema resume lo que es un apóstol. Pido a Dios a que ayude a ser constante en este nuevo camino que estoy me empezando, que no permita que me aleje de Él y que mediante mí, pueda darlo a conocer a muchas más personas y así puedan conocer su amor y bondad tan infinita que tiene Él.
“DOY GRACIAS AL  QUE ME DA LA FUERZA, A CRISTO JESÚS, NUESTRO SEÑOR, POR LA CONFIANZA QUE TUVO AL HACER EN MÍ SU ENCARGADO.”
 Timoteo  1: 12-17.

sábado, 25 de enero de 2025

TRANSFIGURACION DEL SEÑOR


06 de Agos

Evangelio Orado


El Espíritu Santo, que sabe lo que nos hace falta, nos empuja a buscar, a subir «al monte», donde acontece el encuentro luminoso con Jesús.
Necesitamos una experiencia de silencio, para que nuestra fe en Jesús se fortalezca. Solo un encuentro personal y amoroso con él nos llevará a vivir la vida de cada día con compromiso y esperanza.
Jesús, ante nosotros, se nos muestra como luz y llena nuestras noches de claridades. El cansancio por los problemas cotidianos, el dolor ante un mundo tan herido, el no entender la cruz, la desesperanza ante el futuro…, todo se ilumina con su presencia.
¡Estar con Jesús en el silencio del monte! ¡Cuánto necesitamos respirar el aire de su Espíritu!
“Vamos contigo, Señor, al monte y al collado donde mana el agua pura”.

DEL EVANGELIO DE SAN MARCOS 9, 2-10

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
«Levantaos, no temáis».
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:
«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».


¡Qué bellas estas palabras del Padre, que invitan a dejar sitio a Jesús!
Nuestras búsquedas, orientadas hacia Jesús, para descansar en él: «Este es».
Con el oído abierto para escucharle hasta el fondo y percibir en cada una de sus palabras el amor que nos tiene y la paz que deja en la interioridad.
Escucharle para poder seguir sus pasos, con una misión: estar cerca de los que sufren.
Tanto como subir, importa bajar. Para ello, Jesús nos levanta y nos ayuda a superar los miedos. «Levantaos, no temáis. Abandonaos con toda sencillez en el misterio de Dios. No os inquietéis».
«Con libertad y alegría se ha de andar el camino», nos dice Teresa de Jesús (Vida 22,12).
Bajar y entregar vida a los hermanos que sufren y están angustiados.


Nos dice san Juan de la Cruz:

«Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí, tú, ¡vida mía!,
aquello que me diste el otro día:
El aspirar del aire,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donaire,
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena.
Que nadie lo miraba,
Aminadab tampoco parecía,
y el cerco sosegaba,
y la caballería
a vista de las aguas descendía»

(Cántico B 38.39.40).

CANTO: ALLÍ ME MOSTRARÍAS, Luis Miguel Sánchez (ocd). CD: Cántico Espiritual, nº 13.

ORACIÓN

Gracias, Padre.
En tu Hijo nos lo has dicho
y dado todo. Gracias.
Como tú, Jesús,
siempre como tú.
Contigo y en ti.
Gracias, Jesús.
Tú siempre vienes con nosotros.
Nos amas. Ahí está todo.
«Que también nosotros podamos ser transfigurados por el Amor»

(Papa Francisco, Ángelus, 1 de marzo de 2015).

CIPE

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LA MIES ES MUCHA Y LOS OBREROS SON POCOS


Mi nombre es Gladys;soy discípula de la  familia misionera Verbum Dei  nuestro Padre Dios elige a sus hijos, nos enseña a perder el temor o miedo con sencillez, paciencia,y ser perseverantes de acuerdo a su palabra para dar testimonio
Desde niña he sentido que nunca he estado sola, en todo momento JESÚS ha estado a mi lado, como mi ángel, mi compañero, mi amigo fiel, vengo de un hogar católico; mis Padres me inculcaron que primero es DIOS; agradecerle todos los días por todas las maravillas que nos regala, en nuestro diario caminar.
Recuerdo también que íbamos a misa los domingos, pero como niña no entendía lo importante que era su palabra.
Un día me hablo Jesús a través de la Virgen María, muy cerca de mi oído me dijo: No temas, pues Yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo; y te sostengo con mi brazo victorioso.
Me acuerdo como si fuera ayer que no entendía quien me había hablado; no comprendía muchas cosas, pero nunca he dejado de ir a misa; quizá por cumplir ó costumbre de mis Padres; pero un día con lágrimas en mis ojos; me acuerdo claramente que fue en la Iglesia María Auxiliadora que le pedí a la Virgen conocer profundamente a su hijo Jesús; porque sentía que la vida era distinta, que no solamente era ir a misa y escuchar la liturgia, la misma que a través de mi atención en la escucha me faltaba meditarla, comprenderla y vivirla. (Porque todavía no conocía la Comunidad Verbum Dei).
Un día menos pensado puso Dios en mi camino a una amiga (Jessica), que me hablo de la Comunidad Verbum Dei; y sin que ella me invitara le dije vamos; Al llegar  a la Comunidad fue una experiencia muy agradable, desde ese día sentí que mi vida cambio; DIOS ME TRANSFORMO; es verdad como dice su palabra tenemos que volver a nacer; antes tenía un carácter muy fuerte, quería que todos en mi casa hicieran lo que yo decía; mi trabajo lo realizaba por cumplir; mi vida no tenía sentido; vivía por vivir.
Ahora agradezco a Dios, esta trasformación; empezando por mi hogar, hay un calor de Paz, comprensión, y amor: Yo se que él siempre está en el centro de nuestra familia; mi trabajo lo realizo con amor; encontrarme con él todas las mañanas para dialogar me fortalece; a veces se nos pasa el tiempo sin sentirlo; porque ahora si puedo decir TE CONOZCO PADRE; CREO EN TI; porque me dirigiste estas palabras:  Gladys ven enseguida a la casa del Alfarero (Comunidad Verbum Dei); allí te comunicaré mi palabra. Y allí lo encontré trabajando mi vida; moldeándola a su gusto. Aquí en este hogar de oración; nació mi FE; sentí que Dios derramo su Gracia sobre mí, porque la Fe es un regalo que Dios nos da gratuitamente; Dios nunca niega este regalo cuando se le busca sinceramente y se le pide con humildad.
Pido al Padre que siempre ilumine nuestros caminos, que me enseñe a organizar mi tiempo para cumplir  con la misión que me ha trazado en su proyecto.
El Señor nos llama y nos invita a seguirle de cerca:  “porque la mies es mucha y los obreros pocos”…  No hay nada más lindo y apasionante que dar la vida por Cristo!!