lunes, 11 de agosto de 2025

Concierto en vivo: Tu si por generaciones

ESPIRITUALIDAD DE COMUNION

Una comunidad de fe solo pueda dar testimonio desde una espiritualidad de comunión. Los invito a que lo puedan reflexionar . Es muy bonito. Y que El Espíritu nos dé ese regalo de vivir la comunión. Es lo que nos hace testigos de fe. 

Espiritualidad de comunión (Del documento Novo Millennio Ineunte, Juan Pablo II, 2000) NMI 43.
Que significa  vivir una Espiritualidad de comunión? 
significa ante todo :
*una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado. 
Capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como « uno que me pertenece », para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad.
* Capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un « don para mí », además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente.

domingo, 10 de agosto de 2025

FELIZ FIESTA DEL SÍ DE MARÍA-LIMA PERÚ

ERES MI APOSTOL




Mi nombre es Susan, soy parte de la escuela de iniciación de apóstoles de la capilla de la UNI. Siempre he tenido a Dios presente en mi vida, pero  tal vez no de la manera adecuada, hablaba con él pero no sentía que me escuchara, muchas veces llegaba a pensar que no estaba conmigo. Hasta que un domingo nos fuimos de paseo con la comunidad Verbum Dei, fue un día muy bonito, ya casi al final del día nos habíamos reunidos todos en el comedor en la que cantamos, jugamos y oramos. Las hermanitas nos regalaron unas tarjetitas, en las que venían escritas pequeñas partes de la biblia, una pequeña parte que estaba escrita en la mía era: “JESÚS LE DIJO: << TAMPOCO YO TE CONDENO. VETE Y EN ADELANTE NO PEQUES MÁS>>”. Al leer estas pequeñas líneas me conmoví mucho, ya que durante mucho tiempo pedía al Señor su perdón ,por ciertos errores que había cometido, pero no hallaba respuesta y al leer esas líneas sentí que Dios me hablaba directamente y me decía que me perdonaba por todo,  que me estaba dando una nueva oportunidad para hacer bien las cosas. Luego nos regalaron otra tarjetita más y en ella decía: 

“SI ME PERMITES… ¿PUEDO DIRIGIR TU VIDA?”

 Al leer eso me sentí muy feliz, Dios estaba entre nosotros ese día. Ese día escuché con mucha claridad a Dios, escuche su llamado, me invitó a amarlo, a que sea parte de mi vida diaria. Ese día entendí que él siempre está con nosotros, que siempre está acompañándonos aunque nosotros a veces digamos que no. Él  tiene un amor infinito para  darnos a todos nosotros. Desde entonces Dios está presente en mí día a día, cada día me muestra su gran amor y majestuosidad. Haber permitido que el Señor sea parte de mí vida me ha ayudado mucho, me ha ayudado a ser más paciente con mi familia y amigos, a no juzgar rápidamente a las personas sino a tratar de comprenderlas y aceptarlas como son, ya que Dios nos ama y nos acepta tal y como somos. Y también me ha ayudado en mis estudios como al exponer ante varias personas por ejemplo; cuando fuimos a invitar a otros jóvenes a sus aulas de clases por primera vez pude hablar fluidamente y no sentí ese nerviosismo que tengo al exponer, y  todo gracias a Dios, porque hablar de Él es hablar de amor.
Al iniciar la escuela de iniciación de apósteles, me acordé del lema de mi grupo de cuando fuimos de paseo, que era: “Con oración, testimonio y predicación hacemos una gran misión.” En ese entonces no lo entendí, pero ahora sí y sé que ese lema resume lo que es un apóstol. Pido a Dios a que ayude a ser constante en este nuevo camino que estoy me empezando, que no permita que me aleje de Él y que mediante mí, pueda darlo a conocer a muchas más personas y así puedan conocer su amor y bondad tan infinita que tiene Él.
“DOY GRACIAS AL  QUE ME DA LA FUERZA, A CRISTO JESÚS, NUESTRO SEÑOR, POR LA CONFIANZA QUE TUVO AL HACER EN MÍ SU ENCARGADO.”
 Timoteo  1: 12-17.